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  • Foto del escritorJavier Cone

A mi yo de 9 años

Hola, Cone de 9 años, soy tu yo del futuro. O mi tú del futuro. ¿Cómo estás? Las cosas han cambiado mucho por allí y no tanto por aquí, pero hoy no quiero hablarte de eso. Imagino, o más bien recuerdo, lo que estarás haciendo. Debajo de las sábanas, con la poca luz que has podido conseguir, montado en tu Lapras rosa y surfeando hasta Ciudad Orquídea. ¿Ves como no era tan difícil conseguir la MO Surf? Hoy no vengo a hablarte de lo que no ha cambiado aquí o de lo que sí ha cambiado allí. Hoy vengo a hablarte de lo que más te gusta, de tu vía de escape y tu punto de encuentro. Hoy, vengo a hablarte de Pokémon.


Han pasado 26 años desde que Pokémon Rojo y Verde vieron la luz en Japón y, hace poco, aún dentro del 25 aniversario, he podido jugar a algo que te encantaría. ¿Imaginas derribar las barreras de tu vieja Game Boy Color y salir a explorar un mundo enorme? ¿Lanzar tu pokéball y capturar a ese Pikachu? ¿O a aquel Paras? Bueno, a Paras mejor no, no te acerques a él. Ya lo entenderás dentro de 21 años. Ahora, simplemente imagina. Imagina girar la cámara buscando Unown, ver un Growlithe que no parece del todo un Growlithe y correr a lomos de un Stantler blanco. Todo eso es posible y, de hecho, es una buena definición de lo que es Leyendas Pokémon: Arceus. Olvida lo de Arceus, ya lo conocerás dentro de unos años.


Tras meses de tráilers e incertidumbre, hace apenas un mes fuimos a buscarlo a Game. Es una tienda solo de videojuegos y cosas frikis, porque ahora ser friki está de moda. Nos lo vendió una chica vestida de Jessy, del Team Rocket. Aquí voy a serte sincero: estamos viviendo una etapa delicada, compleja. Ya te dije que las cosas tampoco habían cambiado tanto por aquí. Pero, durante las próximas 3 semanas, Leyendas Pokémon casi nos dará la vida. Fliparías si lo vieras, se acabaron los píxels y los poquitos colores, ¡que estamos en 2022! No obstante, la parte técnica es el gran punto de mejora del juego: se ve bonito y feo a la vez, con un estilo bien escogido pero con un desempeño técnico muy mejorable. Por suerte, nos siguen importando más bien poco los gráficos, y eso hará que lo disfrutemos casi como si fuera un monstruo en 4K. Ya te explicaré que es el 4K. Nada más salir al mundo por primera vez, sentiremos que todo ha cambiado: las fronteras se han expandido, los pokémon se han liberado, y la verdadera aventura acaba de comenzar. Durante días, dedicaremos horas y horas a capturar Pokémon, resolver problemas y afianzar los lazos con nuestro equipo.

En estos años, Pokémon ha cambiado en muchas cosas. Hemos tenido grandes y pequeños juegos, formas de romper la evolución y aventuras urbanas y tropicales. Olvida de los 251 Pokémon, ahora son más de 900. Y sí, la saga llegará a ser más popular que con los tazos y la serie de dibujos. Solo te diré que será gracias al teléfono móvil. Por supuesto, Pikachu sigue siendo el monstruo más popular, aunque ahora tiene ropita, gorritos, se hace gigante y evoluciona en un Raichu surfista. Ah, e Eevee evoluciona en muchas más cosas, pero tranquilo, Espeon sigue siendo nuestro favorito. Pasarán años en los que no jugarás mucho, ya sabes: adolescencia, amoríos, cambios y un poquito de otras cosas. Pero volverás, y verás que nada más encender tu Gameboy de dos pantallas o tu Gameboy que se conecta a la tele vuelves a ser el mismo niño de 9 años. Con 23, con 27 y con 30.


Hoy en día, todo es un poco polémico. Fliparías viendo cómo podemos construir y destruir tantas cosas y hacerlo tan rápido. Las discusiones en el patio del cole por ver si Charizard era mejor que Mewtwo no tienen nada que ver con esto. No obstante, ya te dije, incluso en este mundo de polémica, encontronazos y adultez, hay cosas que nos siguen haciendo sentir como niños. Una buena peli, un buen entretenido, y un juego divertido son solo algunos ejemplos. Y, ¿sabes? Encontrar a Arceus en lo alto del Templo Sinnoh, buscar un Eevee en la Pradera Obsidiana y escalar montaña arriba sobre un Sneasel un poco diferente se ha sentido como aquel Gyarados Rojo en el lago de la furia, como aquel primer Bellsprout shiny, como la repentina evolución a Espeon a las afueras de Ciudad Trigal.


El mundo cambia. Nosotros cambiamos. Pero hay un momento, cada vez que entramos en una partida de Pokémon, en el que siento que yo, el Cone adulto, y tú, el Cone de 9 años, seguimos siendo el mismo.


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